Nos ha tocado vivir subrepresentadas

Por Sara Cuba 

Vivimos en un país machista donde se culpa a las mujeres, se justifica o naturaliza la violencia hacia las féminas. Nos ha tocado vivir subrepresentadas. Las mujeres tenemos una doble carga laboral, se nos ha responsabilizado de los roles hogareños, estamos sometidas a una desmedida desigualdad en derechos y deberes. No podemos analizar nuestra situación sin mencionar que estamos expuestas al acoso callejero, que tanto hombres como mujeres lo ven como algo normal o simplemente lo toman como piropos vulgares, no se visibilizan políticas públicas para prevenir la violencia de género.

Es obvio que aún falta que el Gobierno visibilice la inmensidad del todo de los feminicidios, violaciones, agresiones, amenazas y casos de denuncias. Tampoco se le permite a la prensa oficial pronunciarse siempre ante estos problemas, solo en casos excepcionales donde no les queda otra alternativa.

Cuba es un país en el que no se permite la libre asociación, lo que contradice su Constitución. De manera que no se cumple ni respeta el Artículo 56 que expresa: 

“Los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley.” 

He ahí las interrogantes, ¿por qué tanta represión hacia defensoras de los derechos de la mujer?, ¿Por qué no asociarnos?  Desde 1959, el gobierno se presentó a favor de la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, sin embargo, todo esta monopolizado por un único partido. Toda asociación sin importar su objetivo tiene que regirse por la ideología del régimen, de no ser así son víctimas de hostigamiento o represión. Se creó la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) para agrupar a las mujeres de la isla y mantenerlas calladas tras una supuesta representación en defensa de los asuntos de la mujer. Es cierto que se fomentaron leyes que “protegen” al sector femenino, no obstante, son víctimas de vulneraciones de sus derechos, son objeto de cuestionamientos y estereotipos sociales. Distintas frases evidencian como se subvalora a las mujeres: “por algo la golpearon”, “debería estar cuidando sus hijos”, “la política es cosa de hombres”, etc. 

Pensemos en las mujeres cubanas que luchan por una democracia. La represión y persecución de las disidentes es feroz, se pretende silenciar sus voces, se les humilla, calumnia, difama, maltrata, se les retiene en mayor medida que a los hombres. Y todo está adherido al falso testimonio de debilidad femenina. Nos ha tocado vivir bajo un régimen donde se niega la participación política a quienes piensan diferente.

Es eminente que las mujeres debemos unir nuestras fuerzas, mostrar nuestra capacidad y disposición de defensa contra la violencia de género, exigir por nuestros derechos y señalar que estamos expuestas a ser víctimas de feminicidio. Exijamos un pronunciamiento hacia la defensa de los derechos humanos de las mujeres.

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