Una radiografía a la comunidad de El Tropical: ¿qué problemas enfrentan las mujeres de este sector?

Por Jacqueline Madrazo.

El Tropical es una comunidad asentada en el Municipio San Miguel del Padrón, en La Habana. Sus pobladores viven en condiciones de extrema pobreza. Es un área alejada de la capital en donde se registran varios incidentes de violencia. Quienes ocupan esta zona construyeron sus pequeñas viviendas con pocos recursos económicos.

La gran mayoría de sus residentes emigraron del oriente del país, principalmente de las provincias de Granma, Guantánamo, Santiago de Cuba, aunque un grupo de pobladores son originarios de La Habana. 

Las mujeres de El Tropical son las encargadas de llevar el sostén del hogar, las que salen temprano en la mañana para caminar largos tramos. Visitan diferentes municipios lejanos a fin de vender sus productos y obtener ingresos para sustentar su hogar. En esta comunidad quienes trabajan lo hacen de forma independiente, dedicándose principalmente a oficios de manufactura y a la venta de productos artesanales.

A la situación precaria en la que viven se suma la presencia de hechos violentos en las familias. Generalmente la violencia es cometida por un miembro hombre de la familia con el objetivo de causar daños físicos a la mujer, y a veces llegan a crímenes violentos que causan la muerte; otros comportamientos a los que se deben enfrentar es la delincuencia y el abuso. 

La violencia doméstica en un problema algo complejo en la comunidad y se visualizan relaciones de desigualdad entre los miembros de la familia.

Asimismo, en la comunidad se visualizan varios casos de adolescentes madres solteras que se dedican exclusivamente a las tareas del hogar. Una cuestión a prestar atención en esta zona está dada por el aumento de casos de las adolescentes que abandonan sus centros de estudios desde edades tempranas. Lo que hacen voluntariamente, para dedicarse a labores independientes, en la mayoría de los casos con el propósito de ayudar a su familia, sin que vuelvan a incorporarse a las escuelas para retomar sus estudios. 

Dadas las características del lugar, sus residentes no poseen un Registro de Dirección Permanente, por lo que sus condiciones de vida no mejoran. No pueden acceder a materiales de construcción que les permita modificar las condiciones de habitabilidad para habitar un lugar que les sea más confortable.

Debido a esta serie de problemas tanto mujeres como hombres recaen en la depresión, la ansiedad, el estrés, el abuso del alcohol y drogas, lo que convierte a esta comunidad en una zona de alto riesgo.

Como solución al problema de la violencia de género, se han planteado seguir realizando actividades de sensibilización a los residentes de esta comunidad sobre temas de los derechos de la mujer e igualdad de género.

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