¿Y quién cuida a las mujeres cuidadoras cubanas?

Por Kirenia Flores

En los últimos años, el envejecimiento poblacional en Cuba constituye una problemática preocupante para las autoridades cubanas, sobre todo para la económica del país. El Estado no ha prestado atención de cómo esta situación afectará directamente la labor de las mujeres cuidadoras. 

Por nuestra cultura machista y patriarcal, desde la antigüedad, el cuidado de los hijos, los enfermos y de los ancianos socialmente se le ha adjudicado a la mujer, sin que esta reciba otro apoyo que no sea el económico por parte del hombre, volviéndolas dependientes de sus esposos, ya que tampoco ellos les permiten trabajar fuera de casa. 

Actualmente, esta situación ha cambiado, puesto que ahora pueden dedicarse a un trabajo u oficio. Pese a este avance, no ha disminuido sus tareas y responsabilidades en el hogar, y continuán al cuidado de los enfermos, niños y los adultos mayores.

En la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG) realizada en Cuba en el 2016, cuyos primeros resultados se presentaron en el 2019, entre el 96 y 99% del público entrevistado indicó entre los trabajos adecuados para las mujeres el de cuidadoras de otras personas[1]. En este sentido, queda corroborado que el cuidado de otros miembros familiares sigue siendo una tarea que se le adjudica a ellas. 

Dentro del hogar, los varones y mujeres dedican en promedio 28:22 horas a la semana al trabajo en la casa y al trabajo no remunerado. En el caso de las mujeres, ellas emplean 14 horas más que los varones a estas tareas, de las que 4,9 horas se destinan al cuidado de personas necesitadas o en condición de dependencia[2]. Esto les genera mayor esfuerzo físico y desgaste psicológico, debido a las preocupaciones que genera esta actividad diaria.

Otro problema al que se enfrentarán estas mujeres será el denominado Síndrome del Cuidador, es decir, un tipo de trastorno que conlleva al estrés y al sobreesfuerzo físico que se visualiza en quienes cuidan a personas dependientes. 

El envejecimiento gradual de la población cubana agravará la labor de las mujeres cuidadoras. Se espera que para el 2025 los adultos mayores representarán el 25 % total de la población[3]. Por lo que será importante concienciar y visibilizar en la sociedad cubana que el envejecimiento no solo afectará la economía de los hogares, sino al bienestar de la familia y en especial de las mujeres. Esta situación no solo se debe al aumento en la proporción de los adultos mayores, sino además a los niveles bajos de fecundidad. 

Aunque se conocen los motivos del envejecimiento y el por qué las mujeres no desean procrear en Cuba, principalmente por temas económicos, esto no debe ser justificante para sobrecargar a las mujeres de más responsabilidades. Al contrario, debe ser un motivo de comprensión y ayuda mutua. 

Debemos velar por el cuidado de los ancianos, pero también no descuidar a estas mujeres. Entre las primeras prácticas que deben tenerse en cuenta es que dentro del hogar el cuidado de los adultos mayores no debe recaer exclusivamente en las mujeres, por lo tanto, esta tarea debe repartirse entre distintos miembros de la familia y fomentar la independencia de la persona a quien se está cuidando en la medida de lo posible.


[1]Encuesta Nacional sobre igualdad de género en Cuba, 2016. Disponible en:  http://www.one.cu/publicaciones/cepde/ENIG2016/Publicaci%C3%B3n%20completa%20ENIG%202016.pdf

[2]Encuesta Nacional sobre igualdad de género en Cuba, 2016. Disponible en:  http://www.one.cu/publicaciones/cepde/ENIG2016/Publicaci%C3%B3n%20completa%20ENIG%202016.pdf

[3]Envejecimiento poblacional en Cuba. Publicado en el 2015. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1608-89212015000300025

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