¿Cómo afectan los estereotipos de género a la mujer cubana?

Por Yudelkis Guilarte

En Cuba aún existen estereotipos relacionados con el género. Las mujeres son estereotipadas. Son las que llevan la mayor carga de trabajo en la casa, de que todo marche mejor en el hogar, de que todo esté listo para los integrantes de su familia, principalmente su esposo e hijos. Por estas tareas deja de lado sus propias necesidades. Pero, ¿es esto lo que quieren para ellas o solo es el papel que les ha impuesto la sociedad?

Toda mujer siente el deseo de sentirse tratada o valorada al igual que los varones porque tiene la misma fuerza interior y el deseo de hacer grandes cambios para el bien de la sociedad. Solo necesita el apoyo de una sociedad libre de estereotipos.

Debemos darnos cuenta de que la mujer es un ser humano igual que el hombre. Tiene sus propias necesidades, que a veces, por dedicarse a plenitud a todos los que la rodean en su hogar, deja a un lado sus propios derechos, que a raíz de esto no son respetados.

En la actualidad, hemos visto avances y las mujeres se han desarrollado en algunos aspectos de su via, pero aún los estereotipos de género afectan a la mujer, por ejemplo, en el ámbito laboral y en la educación. En las escuelas, cuando toca el horario de juego es muy común que las maestras se dediquen a enseñarle a las niñas las labores domésticas y a los niños el rol de padres que deben llevar las riendas del hogar. Actitudes como estas, que se le inculcan a los menores desde sus inicios, son las que llevan a formar una sociedad con estereotipos de género.

Lo cierto es que los estereotipos de género son solo creencias y comportamientos que nos han inculcado desde pequeños, que arrastramos a lo largo de toda nuestra vida y que la sociedad espera que hagamos para diferenciarnos entre hombres y mujeres. Creándose así roles de género que afectan a la mujer, al mostrarla como el sexo más débil, a cargo de los cuidados del hogar, los hijos. La muestran como una figura tierna, mientra que al hombre lo muestran como un ser rudo, que debe trabajar solo en la calle, traer dinero a la casa y practicar deportes.

Dejando a un lado los estereotipos, la mujer de hoy no es así: es fuerte, trabajadora, emprendedora y con ánimos de enfrentar la vida. Se trata de una visión diferente al enfoque que se le ha dado en los tiempos de antaño. Creo que la sociedad en este sentido, lejos de mirar a la mujer con inferioridad, debe trabajar para erradicar todo estereotipo de género y darse cuenta que tanto las mujeres como los hombres poseen las mismas capacidades tanto físicas como mentales.

Para concluir podemos decir que los estereotipos de género afectan a todos, pero de una manera u otra la más afectada es la mujer. Se deben tomar medidas para frenar la naturalización de los estereotipos de género, ya que impide llegar a ser una sociedad que acoja y practique la igualdad de género. Asimismo, hacemos un llamado a que las personas se interesen por adquirir conocimientos sobre los derechos de la mujer y la igualdad de género.

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