Las víctimas invisibles de la violencia de género

Por Jacqueline Madrazo.

En los últimos meses de 2019 se ha registrado en la sociedad civil independiente cubana una espiral de violencia contra activistas defensoras de los derechos de la mujer. El Estado cubano en cuanto a materia de derechos humanos ha firmado y ratificado la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD) y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). 

También, Cuba ha firmado el Protocolo Facultativo de la CEDAW, pero no lo ha ratificado. Al no haberlo realizado, el ente internacional, la CEDAW, no tiene facultad de emitir recomendaciones con respecto a casos que ya constituyen cosa juzgada, en los que se hayan agotado los recursos internos. 

Cuba también no cuenta con una legislación que prohiba toda forma de discriminación basada en género, menos con una ley que penalice el feminicidio o la violencia de género.

Víctimas invisibles

De todas las víctimas de violencia de género, las más invisibilizadas por el Estado Cubano son las disidentes u opositoras a las ideas del régimen. Estas mujeres son víctimas de violencia estatal. Ellas capacitan a otras mujeres sobre los peligros de la violencia de género. Pese a sus esfuerzos por llevar a cabo sus actividades en la sociedad civil independiente, son víctimas de hostigamiento, intimidación, violencia psicológica, detenciones arbitrarias en la vía pública o arresto domiciliario. Son amedrentadas a través de operativos policiales y por medio de la indebida aplicación de figuras delictivas.

La criminalización de las actividades de las periodistas, líderes comunitarias, artistas y defensoras independientes de los derechos de la mujer preocupa realmente. Prueba de lo anteriormente mencionado son los testimonios de las defensoras de los derechos humanos como Bertha Soler Fernández, Jacqueline Heredia, Aymara Nieto, Martha Sánchez, Xiomara Miranda, Micaela Roll Gilbert, Asunción Carrillo Hernández, Yuned Cairo Arraigada, Zelandia de la Caridad Abreu, Dunia Medina Moreno, Nancy Alfaya Hernández, Xiomara Cruz Miranda, Marthadela Tamayo Gonzalez, entre otras. Ellas, que en su mayoría personas se identifican como personas negras, son víctimas de violencia de género que el oficialismo no considera.

El enemigo en casa

De todos los ámbitos donde se produce la violencia, el hogar es uno de los espacios en los que menos se sienten seguras. Por eso, es importante la labor que realizan las activistas defensoras de los derechos de la mujer en comunidades marginales donde la mayor población son personas negras y mestizas.

Debido a las condiciones de marginalidad en la que viven la mayoría de la población afrocubana, el impacto de la violencia doméstica es más severa. Por lo tanto, requiere que el Estado cubano diriga su mirada hacia este grupo poblacional.

Se requiere de medidas o acciones desde la sociedad civil independiente que exijan al Estado cubano leyes que protejan a las mujeres de toda forma de violencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *