Violencia y mujer

Por Yanay Tejeda

En la actualidad, la sociedad cubana sigue pensando con la mentalidad de hace 60 años. Resulta difícil cambiar los antiguos esquemas y que las personas dejen de ver la vida como una burbuja. Son como niños que están dando sus primeros pasos.

Está claro que la vida del cubano no es fácil. Vivir para comer es un dilema para los cubanos, pero es la realidad que tememos que enfrentar a diario. Las personas viven con la mirada fija en el día del cobro, en las deudas que han contraído, muchas de ellas acumuladas. Nadie sabe cuánto le quedará al final, qué podrá cocinar para el almuerzo o la cena, cuánto será el balance de los gastos de sus gastos mensual.

Es difícil que la sociedad en general entienda qué es la libertad y por qué es necesario conseguirla. Esta sociedad no tiene cultura jurídica y no conoce sus derechos, vive con estereotipos, prejuicios. Ha adjudicado roles de género, que suponen naturales, para varones y mujeres. La defensa de los derechos de la mujer por parte de las activistas desde distintos puntos de la isla se hace cada día más difícil, pues a los varones cubanos les cuesta liberarse de prejuicios y estereotipos. Pero esa es nuestra tarea si queremos erradicar progresivamente la violencia hacia la mujer de nuestras vidas.

Por la conmemoración del Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer se han realizado actividades para concienciar a varones y mujeres sobre este problema social. Si consultamos a las autoridades sobre qué es violencia de género, o tipos de violencia como la vicaria, la patrimonial, o económica es muy probable que las desconozcan o no sabrán qué responder. 

Debemos despertar o llamar la atención de las autoridades sobre la importancia de que exista una legislación que penalice la violencia de género, la misma que deberían hacer respetar en su momento. Las autoridades deberían ser conscientes de los peligros de naturalizar actos de violencia. También, deben ser conscientes de sus derechos las mujeres cubanas. 

Por este motivo, instamos a las mujeres a exigir sus derechos y libertades. No dejemos que el silencio encubridor cobije la violencia.

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