Aún hay barreras que originan desigualdad económica para las madres en Cuba

Por Kirenia Flores.

A pesar de los avances logrados en los últimos años, en muchas partes del mundo, lamentablemente ser mujer constituye un problema para su desarrollo en cuanto a lo social, emocional, laboral, social, relaciones interpersonales, etc. Cuba tampoco es la excepción. El pensamiento machista y patriarcal constituyen barreras fundamentales para que la mujer alcance su independencia fundamentalmente económica y social.

Son muchas las problemáticas que deben enfrentar en su día a día, y no podrían ser ubicadas en orden de prioridad, pues todas la afectan. Pero no cabe duda de que el problema laboral es uno de los más importantes por su contribución al logro de libertades e independencia deseada por la mujer.

En Cuba, existe una limitante importante en este sentido para la mujer, y es el hecho de ser madres. Esta problemática no es nueva, pero en vez de mejorar con los años, empeora. Es un problema del que pocos hablan y por supuesto del que no se cuenta con una cifra exacta ni confiable, como casi todo en la isla; pero no son pocas las mujeres que tienen problemas en su centro de trabajo por tener hijos pequeños. Esto lo vemos en la cotidianidad.

No es menos cierto que los niños cuando son muy pequeños son muy frágiles y se enferman con facilidad. Por su parte, los directivos en vez de apoyar a las madres y buscar alternativas en beneficio para la mujer, solo le reclaman. Ellos optan por buscar con urgencia un(a) suplente que no constituya un obstáculo para los objetivos de la empresa.

En la isla, muchos centros se limitan a brindar empleos a las mujeres con hijos pequeños. De hecho, en las entrevistas laborales una de las primeras preguntas que realizan es si tienen hijos pequeños. Lamentablemente esta forma de pensar, de la mujer con hijos como obstáculo en el trabajo, se observa hoy en pleno siglo XXI. De esta forma contribuyen, sin apenas darse cuenta al interés de que menos mujeres en la isla se embaracen, lo que afectaría los bajos índices de natalidad infantil. 

Las mujeres, al igual que los varones, aspiran a tener un trabajo estable, autorrealizarse profesionalmente (elementos que por lo general se alcanza a una edad avanzada, al menos en Cuba). El embarazo o cuidar de sus hijos no deberían ser percibidos como obstáculos en este objetivo; de lo contrario tendrían que depender de sus parejas.

Debemos reflexionar al respecto, pues al igual que los bajos salarios, los empleos inestables, la poca flexibilidad laboral a las madres embarazadas, entre otras problemáticas, contribuyen a que las mujeres jóvenes no deseen tener hijos.  

El trabajo seguro y bien remunerado constituyen las vías principales para la manutención de los hijos, de otra manera el sostenimiento del hogar y sus integrantes se vería afectado. En consecuencia, cuando no se le brinda un puesto laboral a una mujer con niños menores, pensemos en todo lo que se deriva de esta decisión. La solución a este problema puede radicar en la flexibilidad laboral para estas mujeres.

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