Violencia de género en Cuba, un baúl cerrado

Por Sara Cuba

Vivimos en una sociedad escasa de conocimientos sobre el tema de violencia de género. Es importante que existan políticas públicas en aras de fomentar la eliminación de este flagelo social que está afectando cada vez más a las mujeres cubanas.

Sin embargo, gracias a la labor de la prensa independiente y la llegada de internet a gran parte de la isla, poco a poco la población cubana conoce de los casos de violencia de género y asesinatos a mujeres (feminicidios) que están ocurriendo en la isla.

Aún no existen cifras exactas de los feminicidios en Cuba. Noticias de este tipo de crímenes no son públicas en los medios oficiales. Tampoco existe una ley que penalice el delito del feminicidio. Menos se habla de violencia de género. Hay un silencio que recorre por casi toda la isla.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización no gubernamental que defiende los intereses del régimen cubano, creó la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia con el propósito de ofrecer ayuda a mujeres que sufren violencia de género. Sin embargo, las cubanas han perdido el interés de acudir a estos espacios, pues su labor se ha centrado en la enseñanza de tareas domésticas. De manera que lo que se promueve y naturaliza son estereotipos y roles de género.

Por su parte, la policía cubana, quien tiene la tarea de preservar la tranquilidad ciudadana, entre otros deberes, revictimiza a las víctimas de agresión física o sexual. Naturalizan la violencia de género y la abordan como un asunto privado o íntimo de las parejas: “Entre marido y mujer nadie se debe meter”.

Si comparamos el caso de Cuba con el resto del mundo, pudiéramos decir que existen diferencias en relación a cifras. Pero en un país donde predominan los estereotipos de género y el machismo, donde se pretende ocultar a las víctimas de violencia de género y feminicidio, no es lógico asegurar que las mujeres cubanas no sufren estos problemas. Entonces, las cubanas ¿somos víctimas de violencia de género?




Un comentario en “Violencia de género en Cuba, un baúl cerrado

  1. Sin lugar a dudas, la era postmoderna y la globalización como fenómenos sociales, políticos, culturales y artísticos han rescatado la alteridad y la otredad, así como los grupos minoritarios; algunos han cobrado espacios, voces y valores. Resulta una acción generosa y humana cavar en los temas menos abordados por prejuicios, escamoteos y miedos, ya que desvelan disgenesias que han permanecido ocultas por mucho tiempo para encubrir realidades que no convienen sacar a la palestra.
    La periodista independiente Cuba S (2019) ha tocado una cuestión neurálgica que intenta reivindicar la inercia de una retórica tradicionalista respecto a la violencia de género. Si bien es cierto que el sistema de justicia en la Isla penaliza cualquier acto de violencia, considero que amerita reflexionar sobre cuestiones genéricas en aras de impedir lastres como la discriminación, el absurdo que excluye y las desventajas sociales. La humanidad necesita de una vida más auténtica, inmanente, incluyente y amable; eso se logra a través de una educación intercultural verdadera, capaz de aceptar y atender las diferencias y concientizar que estamos constituidos psicosomática y espiritualmente por un Metafísico que no está congelado, sino que es símbolo de engrandecimiento.
    Hishochy DM, PhD ( c ) en Artes y Educación

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