Violencia obstétrica y vicaria, manifestaciones ocultas de la violencia de género

Por Kirenia Flores

Cuando somos obligadas a ponernos algún anticonceptivo con la justificación de que es para nuestro bienestar, o cuando lo hacen sin nuestro consentimiento. El maltrato en un salón de parto o durante el proceso de dar a luz son manifestaciones de violencia obstétrica y por consiguiente de género, siendo las mujeres las más afectadas.

Lo mismo ocurre con las manipulaciones a las que nos enfrentamos con nuestras parejas o exparejas cuando utilizan a nuestros hijos para lograr el control sobre nosotras. A este tipo de violencia se le conoce como vicaria.

Ambas situaciones son formas de violencia de género. El desconocimiento que muchas tenemos al respecto, no nos deja identificarlos como tal. Son comportamientos que se practican con mucha frecuencia en cualquier hospital del mundo y en cualquier relación de pareja, pero que pasan desapercibidos ante nuestros ojos o al menos no son vistos con la seriedad que se requiere. 

En el caso de la violencia obstétrica, sus manifestaciones se caracterizan por el abuso físico, sexual y verbal, la intimidación, la coacción, la humillación y agresión que se produce durante el trabajo de parto y al momento que la mujer da a luz. Esta violencia es ejercida por personal médico, enfermeras y parteras. En resumen, la violencia obstétrica se produce cuando una persona en trabajo de parto o durante el nacimiento del recién nacido experimenta maltrato, incluido el ser forzado a someterse a procedimientos en contra de su voluntad, a manos del personal médico[1].

Con respecto a la violencia vicaria, donde son nuestras parejas por lo general los principales agresores, se ve reflejada en situaciones en que se va a llevar a cabo algún tipo de agresión sobre una persona o en sustitución de otra, la que sería el verdadero objetivo[2].

Aunque cualquier persona puede ser la víctima en cualquier caso de violencia, no podemos negar que somos las mujeres las víctimas más comunes, sobre todo en Cuba.

¿Cómo saber cuándo estamos ante un caso de violencia obstétrica o vicaria? La violencia obstétrica incluye lo siguiente:

  • Exámenes vaginales sin consentimiento.
  • Cirugía cesárea forzada.
  • Fuerza física para evitar el nacimiento mientras espera que el médico llegue.
  • Restricción física durante el parto.
  • Comentarios sexuales o agresión sexual durante exámenes o procedimientos.
  • Intimidación en procedimientos, como inducción, episiotomía (incisión quirúrgica en la zona del perineo) o cesárea, sin motivo médico. 

Este tipo de violencia es ilegal, y nada justifica su uso, ni la ignorancia y mucho menos la fuerza. La Alianza Nacional para Mujeres y Familias y Childbirth Connection también hablan sobre los derechos específicos de las mujeres embarazadas y madres en un documento llamado «Los derechos de las mujeres embarazadas»[3].

¿Qué acciones podemos realizar ante un caso de violencia obstétrica?

Aunque denunciar estas conductas no es tan sencillo en la actualidad como quisiéramos, no debemos por ello dejar de actuar. Lo primero es dirigirse a la oficina de administración del hospital donde recibió el maltrato para presentar formalmente la queja. Debemos tener claro que los daños no son solo para la madre, sino también para el bebé.

En el caso de la violencia vicaria, esta es un tipo de violencia intrafamiliar en la que nuestros hijos o hijas son el instrumento principal para lograr el real objetivo de daño hacia la otra persona: la pareja. 

Es un mecanismo de control y manipulación hacia la víctima, aprovechándose del miedo como arma principal, pues siempre se teme que los menores sean realmente agredidos, por ello el temor de denunciar este tipo de violencia.

El individuo que ejerce el maltrato aprovecha la fragilidad de los menores vulnerando y menoscabando su integridad física o psicológica con el fin de dañar la mente su pareja, despertando en ella sufrimiento, dolor y sensación de culpa al no poder defender a las personas más queridas por la víctima.

Este tipo de violencia doméstica puede darse de múltiples maneras, tanto a nivel de maltrato psicológico, privación de necesidades básicas, abusos físicos e incluso abusos sexuales. En algunos casos este tipo de violencia puede llevar a la muerte al menor, sea en forma de homicidio o de asesinato premeditado[4].

Sea cual sea la conducta de violencia asumida, el resultado final siempre será negativo, perjudicando a terceros como son los niños, y por supuesto a la mujer.


[1] Concepto de violencia obstétrica. Disponible en: https://conceptodefinicion.de/violencia-obstetrica/

[2] Concepto de violencia vicaria. Disponible en: https://psicologiaymente.com/forense/violencia-vicaria

[3]Concepto de violencia obstétrica. Disponible en: https://conceptodefinicion.de/violencia-obstetrica/

[4] Concepto de violencia vicaria. Disponible en: https://psicologiaymente.com/forense/violencia-vicaria

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