El hogar es de todos

Por Kirenia Flores

Las tareas y responsabilidades del hogar no tienen género. Cada miembro de la familia juega un papel importante en el logro del bienestar tan añorado del hogar. Es responsabilidad de los adultos hacérselo ver a cada miembro. Deben eñseñarles a los miembros más jóvenes que en el hogar debemos participar y cooperar todos, sin caer en estereotipos de género o conductas que solo se consideren adecuadas para varones o mujeres.

Si queremos erradicar ideas erróneas sobre qué responsabilidades o tareas del hogar le corresponden a cada miembro, tenemos que estar motivados y tener el deseo de ser mejores, porque lo que se busca es ir erradicando paulatinamente la idea errónea de que el hogar es responsabilidad solo de las mujeres.

Si creemos que estamos inculcando ideas erróneas en el hogar podemos buscar ayuda y orientación de personal capacitado en estos temas. Las defensoras de la Red Defensora de los Asuntos de la Mujer (Redamu) educamos a mujeres y varones en diversos temas sobre derechos de la mujer y género, entre ellos sobre cómo los estereotipos y roles de género arraigados en la sociedad cubana han afectado la vida de las mujeres en la isla.

Los padres siempre quieren que los hijos los ayuden, o sean más responsables en el hogar, la escuela o el trabajo. Sin embargo, son los adultos los primeros en no dar el ejemplo. Es muy común en las familias cubanas que la mujer luego de llegar cansada del trabajo cocine, lave o planche, ayude a los hijos hacer las tareas, los acueste, atienda al esposo y por último esté disponible para tener relaciones sexuales siempre que este lo desee; sin preguntarle siquiera cómo fue tu día en el trabajo. Las mujeres, en ocasiones, hacen lo mismo. Llegan tan cansadas a casa, o están tan decepcionadas de su relación, que se olvida o no quiere preguntarles a sus esposos cómo fue su día o a sus hijos cómo les fue en la escuela o qué fue lo nuevo que aprendieron. Y no es que esto no deba ocurrir nunca, porque es imposible, no siempre contamos con buen estado de ánimo para ello, pero no debe ser la constante, ni lo que más predomine en nuestro accionar.  

Cada una de estas situaciones y muchísimas otras, las vemos a diario, sin percatarnos se trata de unos problemas en la distribución de los roles de género en el hogar, que la acumulación de maltratos (que no necesariamente deben hacerse con palabras, sino solo gestos o la ausencia de ellos), a la larga conllevan a la violencia intrafamiliar, al feminicidio y a la destrucción de toda la familia. Muchas de las actitudes machistas, estereotipos de género o actitudes violentas provienen de lo que se aprende en casa.

Estamos tan preocupados en el día a día, que no nos percatamos que estos problemas que se originan en el hogar son reflejo de nuestra sociedad, una sociedad en donde se tolera la violencia, el acoso, el machismo u otros males que hacen daño a la mujer.

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