Situación de la mujer y madre cubana ante la actual pandemia del COVID- 19

Por Yudelkis Guilarte

Desde hace algún tiempo, apenas dos meses a raíz del COVID- 19 la situación de la mujer cubana se ha vuelto más difícil, y en ocasiones para algunas estresante. Lo es más aún para las madres, quienes son las responsables de las tareas del hogar y la preocupación  del cumplimiento de las medidas de seguridad y el aislamiento social para evitar el contagio del COVID-19 que viene cobrando vidas en el mundo, y que en Cuba a la fecha se han reportado 79 fallecidos, según los datos publicados por el Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap).

Durante el COVID-19, se suman más tareas más entre tantas a la lista para las mujeres: cuidar a tiempo completo a los niños, que en la mayoría de los casos son más de uno, y también realizar la función de maestras debido a que ahora las clases son televisadas y con acompañamiento familiar porque solo se dan los contenidos esenciales para que luego los niños cumplan con las tareas escolares. Además, tenemos que buscar maneras y opciones para mantener entretenidos a los niños durante estos largos días de aislamiento.

Que las mujeres se recarguen de más tareas en el hogar es un reflejo de las desigualdades de género en la isla. Debido a la mayor responsabilidad de tareas, muchas mujeres sufren estrés y desesperación, sin contar están más expuestas a episodios de violencia. 

En el caso de las madres solteras, ellas tienen que preocuparse por traer a casa los alimentos y los productos de aseo necesarios para prevenir el virus.  Entonces es ahí cuando una vez más se enfrentan a la dura realidad de arriesgarse a salir y en ocasiones para algunas dejando a los niños solo en casa. Estas mujeres hacen su mayor esfuerzo para hacer las compras, entre colas interminables y  aglomeraciones de personas para comprar un producto. Luego deben regresar a casa agotadas con lo que pudieron comprar. Es allí cuando la depresión las invade y sufren un estrés que las agobia. Padecen  trastornos psicológicos, por lo que es necesario que estas mujeres reciban sesiones de orientación psicológica.

Por otra parte, existen madres que hasta antes del comienzo de la pandemia trabajaban de manera independiente como empleadas en lugares particulares. Debido a la actual crisis, estos negocios han tenido que cerrar. Y por esa razón estas mujeres no cuentan con recursos económicos para mantener los gastos de la casa.

A estas mujeres desempleadas, olvidadas por las autoridades del país, que se encuentran más vulnerables  durante el COVID-19 , deberían recibir la ayuda de las instituciones del país y de las autoridades locales, como por ejemplo proveerles una canasta básica familiar o un bono económico. De seguro que esta ayuda será un alivio momentáneo a su situación, y de esta manera ellas podrían cumplir con las medidas de aislamiento social. 

Estas soluciones momentáneas que servirían durante el COVID-19, no nos debe hacer olvidar que en Cuba aún no existe una ley integral de violencia contra la mujer, la importancia de que haya casas de acogida para mujeres víctimas de violencia y en situación de vulnerabilidad, así como la creación de programas y medidas que promuevan la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones.

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