Una mirada a la situación de los derechos de la mujer

Por Kirenia Flores.

Luego de 37 años, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha publicado el nuevo Informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Cuba[1]. En este documento, la CIDH ha considerado un apartado que analiza la situación de los derechos de la mujer en Cuba, a partir de información obtenida a través del Estado y de la sociedad civil independiente cubana. La publicación de este informe es una ocasión para recordar que el marco legal cubano no ha incorporado todavía en su legislación una definición amplia de discriminación hacia la mujer. Tampoco el Estado cubano ha tipificado como delito la violencia hacia la mujer en sus diversas manifestaciones. La CIDH expone que, si bien la Constitución cubana reconoce, en los artículos 42[2] y 43[3], reconoce la igualdad entre hombres y mujeres, aún no existen en Cuba leyes específicas que protejan a la mujer ante algún tipo de agresión o violencia de género. En otras palabras, las mujeres cubanas siguen siendo víctimas de violencia, y en el peor de los casos de feminicidio, sin protección alguna.

Un aspecto mencionado en el informe de la CIDH es que el Estado cubano habiendo firmado y ratificado diversos instrumentos universales y regionales relacionados a los derechos de la mujer, aún no es parte de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención Belém do Pará), importante instrumento legal que defiende y garantiza los derechos de las mujeres en América. Como Cuba no ha firmado esta Convención, la CIDH no tiene competencia para recibir peticiones individuales en base a sus disposiciones, y así exigirle al Estado cubano que realice informes de seguimiento ante instancias regionales. Por lo tanto, no es difícil inferir por qué Cuba todavía no es parte de esta convención. 

Mujeres desprotegidas ante la ley

En Cuba, los derechos de las mujeres se encuentran desprotegidos. Un ejemplo de ello es que en la isla no hay un Ministerio de la Mujer. Ninguna de las instituciones públicas cubanas existentes representan o defienden los intereses y derechos de todas las mujeres; solo responden a los derechos de las mujeres que son afines a los intereses del régimen. Algunas ejemplos de organizaciones y servicios que fueron creados para proteger a la mujer en Cuba, y que en la práctica dejan sin protección a quienes no simpatizan con las ideas del gobierno son la Federación de Mujeres Cubanas (FMC); las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia; Comisiones Municipales de educación sexual; Servicios de Orientación y Terapia Sexual; médicos de familia o áreas de salud; Centros Comunitarios de salud mental; Oficinas de atención a los derechos ciudadanos de las fiscalías municipales y órganos de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), entre otras.

En Cuba, solo son permitidas aquellas organizaciones con personalidad jurídica que representan y defienden única y exclusivamente los intereses del régimen. Si un grupo de ciudadanos se une para crear una organización de la sociedad civil independiente esta no contará con la protección del Estado cubano. Sus miembros serán perseguidos y agredidos como ocurre con un sinnúmero de activistas independientes como las Damas de Blanco, el Frente Femenino, la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), entre muchas otras organizaciones y redes independientes que no comulgan con las ideas del Estado socialista cubano. Las mujeres activistas de la sociedad civil independiente la pasan peor. Ellas sufren una doble violación a sus derechos: una por ser mujer, y otra por defender ideas prodemocráticas y de libertad que están en contra a las ideas sociocomunistas del régimen imperante. 

El feminicidio en Cuba

El feminicidio es otra de las problemáticas que se encuentra invisibilizada en la isla. No fue hasta el 2019 que el Estado cubano, en un informe nacional preparado para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) con miras a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, ofreció data al respecto sobre el año 2016. En este año, la tasa de feminicidios fue 0.99 por cada 100.000 habitantes de la población femenina de 15 años o más. A ello la Comisión, en el informe la que hacemos mención en este artículo, señala que la falta de datos actualizados y desagregados por parte del Estado cubano imposibilitan comprender el fenómeno de la violencia de género en Cuba. La falta de estos datos, explica la Comisión, invisibiliza factores de vulneración como el origen étnico-racial, la orientación sexual o la identidad de género, así como que contribuye a mantener la impunidad con respecto a los asesinatos hacia las mujeres. Desde mi punto de vista como activista de la sociedad civil independiente, coincido en que los datos ofrecidos por el Estado cubano no son confiables, porque desde muchos años atrás venían ocurriendo feminicidios, y al régimen cubano no le interesaban, y por tanto no los registraban. No fue gracias a toda la presión ejercida por medios independientes, organizaciones independientes de la sociedad civil y por los casos que ya no podían permanecer ocultos, que el régimen cubano se vio en la obligación de presentar dicho informe.

El feminicidio no está contemplado en ninguna de las leyes cubanas, ni siquiera en el Código Penal. Y, por su parte, el Código de Familia, documento legal en el que se supone serán tenidos en cuenta muchas leyes referidas a la protección de los derechos de la mujer, no será revisado hasta el 2022. Hasta ese entonces seguirán aumentando los índices de mujeres maltratadas en la isla y no habrá ley que sancione al agresor.

Estereotipos de género que condenan

Para entender la importancia de que existan leyes en Cuba que penalicen el delito del feminicidio, este no debe ser visto como un sinónimo de homicidio, sino como el acto de asesinar a una mujer por razones de género. Dentro de las innumerables razones injustificadas que pueda tener un hombre para asesinar a una mujer, es que la percibe como “el sexo débil”. De ahí que juega un papel fundamental la cultura patriarcal y machista arraigada en Cuba, reflejada a través de los prejuicios, estereotipos y roles sociales que se ha adjudicado a los hombres y mujeres durante años.  

Lamentablemente, somos las mujeres también quienes en nuestro actuar cotidiano, de forma inconsciente en muchas ocasiones, no nos percatamos de que estamos transmitiendo a nuestras generaciones predecesoras estas enseñanzas con fundamentos machistas. Todo comienza desde que nace el bebé, que a la mujer la vestimos de rosado; al varón, de azul. Luego viene la decisión de con quién y qué debe jugar el niño. Las mujeres a la muñeca; y los varones con los carros, a la pelota, con cometas, etc. Si se observa a ambas criaturas jugando juntos, enseguida se le realiza un llamado de atención, como si estuvieran cometiendo algo incorrecto. Ahí es cuando esa niña y ese niño aprenden a actuar y a juzgar a los demás de acuerdo con los roles que la sociedad cree son los correctos.

Cualquier manifestación de violencia hacia las mujeres debe ser condenada. La mujer no es un objeto que pueda ser utilizado y manipulado al antojo de cualquier persona; la mujer ante todo es un ser humano. Y el feminicidio es un claro ejemplo de violación al primero y principal de todos los derechos humanos: la vida. Por tanto, es un delito que debe ser penado. 

La pandemia y los derechos de la mujer

En Cuba se observa que aún las tareas del hogar no son distribuidas entre hombres y mujeres: todo recae en la mujer. Debe salir a comprar lo necesario y luego ocuparse de los quehaceres hogareños, mientras el hombre sentado mira la televisión y le proporciona el dinero necesario para las compras, y hay hombres que no aportan económicamente en el hogar. 

Dentro de los diferentes tipos de violencia hacia la mujer más comunes en Cuba hay algunas que no son muy conocidas, pero lamentablemente eso no implican que no se comentan. Tres de ellas son la violencia económica, obstétrica (violencia que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres) y vicaria (violencia en la que se emplea a terceros, como por ejemplo los hijos, con el objetivo de agredir de forma indirecta a la mujer, y así generar un perjuicio sobre ella). Estos tipos de violencia, incluso, pueden pasar desapercibidos para muchas mujeres cubanas en medio de la pandemia del COVID-19, dado que la emergencia sanitaria demanda que las mujeres pasen más tiempo en casa o que acudan a establecimientos de salud[4]

El problema que más se ha agravado durante la pandemia del COVID-19 es la violencia doméstica, acompañada de actos de violencia psicológica, de la que muchas mujeres han sido víctimas en su casa, por ejemplo, por no tener todo limpio, no preparar la comida a tiempo, o por estar ayudando a otras personas ajenas al hogar. Esto en referencia a la ayuda voluntaria que algunas mujeres realizan en sus comunidades como ayudar a ancianos abandonados.

Lamentablemente el maltrato doméstico no solo viene de sus parejas o exparejas, sino también de los hijos, abuelos, nietos, incluso por parte de otra persona que viva en su hogar. Ni en tiempos de coronavirus la violencia doméstica cesa, todo lo contrario, ha aumentado.

Un cambio de mentalidad a favor de la igualdad

Desde el trabajo de visibilización y sensibilización sobre la situación de los derechos de la mujer en Cuba que viene realizando la Red Defensora de los Asuntos de la Mujer (Redamu), se puede señalar que hay un gran número de mujeres cubanas que no conocen sobre las leyes y tratados internacionales que promueven y protegen los derechos de la mujer. Para contrarrestar el estado de esta situación, Redamu y otras organizaciones de la sociedad civil independiente vienen trabajando en la difusión y sensibilización a mujeres y varones cubanos sobre los derechos de la mujer con el fin de promover el respeto de los derechos de la mujer y que los cubanos sean cada vez más conscientes de las distintas formas de violencia a los que están expuestas las mujeres en la isla.

El problema de la violencia en Cuba va más allá de la falta de actuar de las instituciones cubanas para proteger a las víctimas de violencia, aunque estás juegan un papel fundamental en la concientización y sensibilización de esta problemática. Aún en la sociedad cubana están arraigados ciertas justificaciones para permitir que ocurran hechos de violencia: la mujer soporta ser víctima de violencia por no querer terminar la relación afectiva, el consumo excesivo de alcohol por parte del agresor, la violencia hacia la mujer es un tema íntimo o de la pareja, o que las mujeres desisten de denunciar a sus agresores. Por eso, seguimos firmes en nuestro trabajo de visibilizar la situación de la mujer para conseguir un cambio de mentalidad en los ciudadanos, en favor del respeto y promoción de los derechos de la mujer. 


[1] Informe de país Cuba. Situación de los derechos humanos en Cuba. Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Disponible en: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/Cuba2020-es.pdf?fbclid=IwAR23Xgv1VqSFhfKB5ToUK2c8ikyDh0Zx6EpyDzUtPINC9hLghNc7qzZnGag

[2] Artículo 42. “Todas las personas son iguales ante la ley, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana. Todas tienen derecho a disfrutar de los mismos espacios públicos y establecimientos de servicios. Asimismo, reciben igual salario por igual trabajo, sin discriminación alguna. La violación del principio de igualdad está proscrita y es sancionada por la ley.”

[3] Artículo 43. “La mujer y el hombre tienen iguales derechos y responsabilidades en lo económico, político, cultural, laboral, social, familiar y en cualquier otro ámbito. El Estado garantiza que se ofrezcan a ambos las mismas oportunidades y posibilidades. El Estado propicia el desarrollo integral de las mujeres y su plena participación social. Asegura el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, las protege de la violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello.”

[4] Redamu. Violencia económica, obstétrica y vicaria, vulneraciones hacia la mujer poco visibles en Cuba durante el COVID-19. Publicado el 14/5/2020. Disponible en: https://redamu.org/351/

Este artículo fue publicado originalmente en: https://www.demoamlat.com/una-mirada-a-la-situacion-de-los-derechos-de-la-mujer-cubana/

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