Violencia económica: ¿lo mío es tuyo y lo tuyo es mío?

Por Anabel Gutiérrez.

La violencia hacia la mujer se manifiesta de diferentes maneras: una de ella es la violencia económica. Esta ocurre, por ejemplo, en el caso de una mujer, cuando la pareja se apropia del dinero que gané ella, así como a través de la negación, condicionamiento de los recursos económicos necesarios para el hogar.

Uno de los escenarios de mayor peligro para las mujeres víctimas de violencia es justamente el hogar, un espacio privado, que no admite interferencia de terceros. El hogar es un escenario marcado por la tradición machista y un espacio donde se visibiliza la desigualdad de género. En cientos de hogares cubanos las mujeres deben convivir con parejas abusivas. En las últimas semanas, con el aumento de las presiones económicas, sociales y del miedo, hemos visto un estremecedor aumento de casos de violencia, como consecuencia de la actual crisis del Coronavirus.

La violencia económica es un patrón de comportamiento empleado para mantener poder y control por parte de los agresores hacia sus parejas. Esta realidad aún es latente en Cuba, donde cientos de mujeres dependen económicamente de sus parejas o de otros individuos con quienes mantienen un relación sentimental.

Las manifestaciones más comúnes de violencia económica en la isla se visibiliza por medio de la destrucción de teléfonos, ropas destruidas, préstamos exigidos que nunca se pagan, uso de tarjetas y cuentas de dinero sin consultar, deudas sin pagar, daños a las propiedades en general. En la mayoría de los casos, las mujeres permiten la violencia económica porque piensan que no son capaces de salir adelante solas. Muchas veces acaban creyendo a su pareja de que nunca lograrán obtener un trabajo, y terminan siendo sometidas a la autoridad del hombre. Una mujer que no tiene independencia económica está a merced de su verdugo, que sabiendo de su vulnerabilidad puede lograr manipularla. Se aceptan socialmente, además, diferentes ideas arraigadas que ayudan a que sucedan hechos de violencia económica: el hombre es el jefe del hogar, el hombre tiene derechos de las propiedades de la mujer y los hijos, etc.

A pesar de los esfuerzos realizados por numerosas organizaciones independientes de mujeres de difundir y promover los derechos de la mujer y la igualdad de género, en Cuba podemos visualizar la enorme dependencia económica de las mujeres depositada en sus parejas, porque se encuentran desvinculadas laboralmente, porque sus parejas no les permiten trabajar o porque erróneamente se cree que el ámbito de las mujeres es el hogar.

Las mujeres que se encuentran en esta situación son obligadas a mantener una conducta de obediencia  hacia sus parejas, al no contar con la capacidad financiera para mantenerse por sí solas. Suelen caer en la ideas de que el que paga manda, y eso perjudica su relación de pareja. No solo los golpes y las agresiones verbales son violencia, también existe otras formas de maltrato hacia la mujer aún poco visibles.

La violencia económica es una forma de violencia de género donde el abusador se considera dueño del dinero y amo absoluto de los bienes de la mujer. Incluso en la isla se ven casos de  mujeres que trabajan y que mantienen a su pareja. En el instante que ella recibe el dinero, él lo administra limitando su economía.

Las mujeres deben tomar conciencia, pedir ayuda, y ser conscientes de que no dependen de un hombre para salir adelante y adquirir sus propios bienes. Deben saber que al igual que los hombres, ellas pueden trabajar y administrar su dinero, solas o en medio de una relación de pareja. 

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