Entrevista a Camila Acosta: “Las organizaciones de la sociedad civil independiente son las que visibilizan la verdadera realidad de las mujeres cubanas”

Por Kirenia Flores.

En Cuba, existe una cooperación estrecha entre el periodismo independiente y el trabajo que realizan las organizaciones independientes de la sociedad civil cubana. En palabras de Camila Acosta, “el reto está en hacer cada vez más un periodismo comprometido con la realidad social cubana, consecuente con la situación política, económica y social del país”.

En esta ocasión, entrevistamos a Camila Acosta, joven periodista cubana de 27 años para conocer a través de su óptica su labor como periodista independiente, las vulneraciones a los derechos humanos y libertades que sufren los ciudadanos cubanos, entre ellos un grupo vulnerable de la sociedad: las mujeres cubanas.

¿Cuándo iniciaste tu carrera como periodista independiente?

Comencé oficialmente mi labor como periodista independiente en agosto de 2019, en Cubanet. Antes de eso, trabajé en Canal Habana desde 2016 hasta el 2018, una vez graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana, y colaboré con medios independientes como El Toque.

¿Cómo valoras el ejercicio de tu profesión dentro de Cuba?

El periodismo independiente en los últimos años ha adquirido gran relevancia dentro y fuera de Cuba. Además, ha sido grato ver que varias organizaciones internacionales se hayan pronunciado por el hostigamiento en contra de los periodistas independientes cubanos. Eso dice mucho del alcance de nuestro trabajo fuera de la isla. También se ha logrado salvar el prestigio de la profesión, perdido durante muchas décadas, debido a los ataques del régimen cubano. Aún queda mucho por hacer. Por suerte, son cada vez más los jóvenes profesionales que abren los ojos, pierden el miedo y se suman a la causa del periodismo independiente, y por ende de difundir la verdad.

¿Qué retos enfrenta un profesional del periodismo independiente en Cuba?

El principal desafío es sostenernos en el ejercicio del periodismo ante tanta represión por parte del régimen cubano. Peligra nuestra vida, nuestra salud, nuestra libertad e incluso la de nuestra familia y amigos. Luchar contra eso solo es posible si se posee una convicción firme. También, el reto está en hacer cada vez más un periodismo comprometido con la realidad social cubana, consecuente con la situación política, económica y social del país.

¿Qué sientes al ser acosada como profesional del periodismo dentro de tu propio país?

El acoso es fuerte y se necesita mucha fortaleza y seguridad para enfrentarlo. Es sentirse solo, aplastado en muchas ocasiones, sin esperanzas o triste… pero, como dice el dicho: “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

Y, por otro lado, sinceramente, que la Seguridad del Estado cubano me hostigue me afirma que estoy haciendo bien mi trabajo, que mi labor es importante y que de alguna manera temen la visibilidad y las denuncias que se realizan ante tanta vulneración de derechos humanos.

¿Cuáles consideras que son las principales vulneraciones a los derechos humanos que más se cometen en contra de las mujeres activistas cubanas?

Se vulnera nuestra libertad de expresión y opinión, nuestro integridad física y personal, y esto lo sufrí cuando fui obligada a desnudarme en una estación policial luego de ser secuestrada por la policía política en la vía pública. A pocos hombres los someten a tal humillación y ultraje. Me han robado mi dinero y pertenencias personales, a lo que también han sometido a otras activistas. También la regulación de salida del país es frecuente, sin ninguna explicación el régimen nos impide viajar fuera de Cuba, e incluso viajar dentro de la isla, con lo que se vulnera nuestro derecho al libre movimiento o circulación.

¿Cómo te sientes sabiendo que como periodista limitan tu derecho de libertad de expresión, y no poder ejercer tu profesión de forma libre y sin discriminación?

Pese al acoso, yo me siento más libre que millones de cubanos simplemente porque ejerzo la libertad de expresión. Es una libertad que pasa primero por el plano personal y luego se trasmite al profesional. El régimen cubano se empeña en callarnos, pero, al menos conmigo, no lo logran, ni lo lograrán. Si antes lograban apagar las voces era porque no existían medios, alternativas, para que los cubanos se expresen. Mientras existamos cubanos con fuerzas para resistir y promover un cambio democráticoen Cuba, aún hay esperanzas.

¿Qué te motivó a tomar la decisión de ser una activista visible defensora de los derechos humanos en Cuba? 

Soy una periodista que intenta ejercer su profesión de la mejor manera. Para eso, primero, debo practicar y defender la libertad de expresión. Ha sido la propia represión del régimen que me ha llevado a denunciar y a exigir aún más mis derechos y los de todos los cubanos. Creo que el camino, ante el aumento de la represión, no es callar o bajar la cabeza, sino seguir denunciando. 

¿Consideras que, con tu trabajo, tu vida corre peligro dentro del país? ¿hasta qué punto y de qué manera? Podrías ejemplificarnos.

Sí, mi vida está en constante peligro. Debemos estar siempre alertas, desconfiar de todo y de todos. La paranoia es la rutina diría. El otro peligro es la cárcel, con lo que me han amenazado varias veces. Me han dicho que me construirán un delito común para llevarme a prisión y, en ese caso, mi vida también correría peligro pues estaría a merced de los represores. Las golpizas, actos de repudio son otras de las amenazas que enfrentamos los que defendemos la libertad y los derechos humanos. 

¿A qué se debe tu interés por promover la libertad y los derechos humanos?

Mi interés, primero, es personal, se debe a una cuestión de sentirme bien con mi conciencia, al saber que estoy haciendo lo correcto, que estoy del lado correcto de la historia. No podía quedarme callada, sería demasiado vergonzoso para mí.

Además, mi deber como periodista es mostrar la verdadera realidad cubana, al relatar mi país, la parte oscura, triste, inhumana…

Cuba vive un contexto en el que si se calla o ignora la realidad, nos convertimos en cómplices de ese mismo sistema que nos oprime. Yo solo quiero difundir la libertad. Es lo que siento como mi deber ciudadano, histórico, profesional y personal.

En los últimos tiempos ha existido mayor visibilidad de feminicidios y de violencia hacia la mujer en Cuba, ¿por qué crees que ocurre esto? ¿Cuál debería ser el papel de las organizaciones de la sociedad civil independiente?

Los feminicidios en Cuba no son algo nuevo. Lo que ha sucedido en los últimos años es que esos casos han tenido mayor visibilidad gracias al internet y por supuesto a la labor de las organizaciones de la sociedad civil independiente cubana. Además, de documentar todos esos casos, de denunciarlos, se deben definir acciones para contrarrestar la violencia hacia la mujer. 

También, creo que se deberían seguir promoviendo la educación ciudadana en cuanto a la prevención de la violencia de género. Muchas veces las mujeres cubanas ni siquiera perciben que son víctimas de violencia de género. Se debe crear además un mecanismo de denuncias y de protección para esas mujeres víctimas. Se debe exigir a las autoridades respeto por los derechos humanos.

Si tuvieras la posibilidad de cumplir tres deseos para Cuba, ¿cuáles serían?

Uno, libertad; dos, libertad; tres, libertad. Esa es la palabra clave, la que lo define y abarca todo.

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