¡No ocultemos la violencia hacia la mujer ni los feminicidos!

Por Mery Paulín

Los feminicidios, es decir el asesintato de mujeres por su condición de género, desde hace años vienen conmoviendo a la sociedad civil cubana y a las organizaciones defensoras de derechos humanos. Fue gracias a la labor de los grupos independientes de mujeres cubanas que se empezó a promover y defender los derechos de la mujer; a implementarse acciones para prevenir hechos de violencia de género. La prensa independiente, por su parte, cumplió con su rol de informar y visibilizar la verdadera situación de los derechos de la mujer en la isla.

En Cuba, en los últimos días se ha discutido sobre este flagelo social, a raíz de la publicación de un artículo de un medio oficialista cubano, que al parecer, por lo que se lee,  desvalora el esfuerzo de las organizaciones de derechos humanos, prensa independiente y las activistas mujeres que promueven los derechos de la mujer, porque han sido estos tres grupos quienes de manera consciente se han preocupado de que las mujeres gocen de una vida libre de violencia, derecho que nos pertenece.

A diferencia de lo que pretende la publicación del medio oficialista, en Cuba los feminicidios no pueden considerarse como hechos aislados. Son un signo visible de cuán destrotegidas están las mujeres cubanas por leyes que deberían protegerlas. Hay que analizar la génesis de la violencia en la que vivimos hoy. Por años, el tema ha sido descuidado por las autoridades y las instituciones de la isla. No existen cifras oficiales sobre casos de violencia de género o feminicidios. El discurso oficial de los medios y de las autoridades buscan ocultar estos hechos, bajo la premisa de que “los problemas de pareja entre varón y mujer nadie se debe meter”. Las mujeres cubanas se sienten desprotegidas, al acecho de hombres que ejercen violencia o de instituciones que vulneran sus derechos. De allí, que muchas mujeres desconozcan que son víctimas de tipos de violencia como la obstétrica, la económica, etc. Otro punto es la violencia institucional hacia aquellas mujeres defensoras de derechos de la mujer que abogan por los derechos humanos. Pensar diferente no es un delito, sí lo es participar de actos de violencia hacia la mujer o no tomar acciones concretas y eficientes para que se respeten los derechos de la mujer en la isla.

Cuando educamos a un pueblo en derechos humanos, las defensoras lo hacemos porque creemos que nos merecemos una vida digna por solo ser personas humanas. El irrespeto por la vida humana desde las instituciones cubanas, el ocultamiento de casos de violencia o feminicidios desde los medios oficiales es una señal de que las instituciones estatales no funcionan, no implementan programas para educar en la no violencia, viven a espaldas de los problemas reales de sus ciudadanos. Por eso, desde la sociedad civil varias mujeres han alzado sus voces pidiendo el cese de la violencia de género. Algo anda muy mal en Cuba si creen que no merecemos que se respeten nuestros derechos y libertades.

Los actos violentos hacia la mujer nos deben llevar a todos a la reflexión. No podemos permitir que se vulneren nuestros derechos. No podemos dejar de pensar en los hijos de aquellas mujeres asesinadas y que hoy son huérfanos. Nos negamos a ocultar más hechos de violencia hacia la mujer. Y ese será el compromiso de las organizaciones independientes cubanas: la defensa y pomoción de los derechos humanos y las libertades de todos los cubanos.

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