Las mujeres cubanas necesitan una ley que las proteja

Por Deyni Terry.

Un debate importante en Cuba, relacionado con los tiempos actuales y la ocurrencia de ciertos hechos, así como el tratamiento a estos, pone al descubierto una mirada a las manifestaciones de violencia hacia las mujeres. La problemática se hace más importante desde el análisis de la legislación al existir una omisión legal y no tenerse clasificadas en las leyes, las formas de violencia hacia la mujer que resultan punitivas, lo que crea una situación difícil, no solo para las víctimas, sino para los propios operadores del Derecho.

Está claro que la violencia de género, o la también conocida como violencia basada en género, es un tipo de violencia fundada en una creencia donde impera lo masculino sobre lo femenino. Aquí tenemos entonces el primer problema que enfrentamos desde nuestra legislación. Para reconocer la existencia esta violencia basada en género, tenemos que enfrentar la violencia que coexiste como base en las relaciones de poder, que históricamente has sido desiguales entre varones y mujeres.

En el Informe presentado ante la Asamblea General de Naciones Unidas en el 2011, expuesto por la Relatora Especial sobre la Violencia contra la Mujer, el documento señaló que “en todo el mundo la violencia contra la mujer es un fenómeno persistente, generalizado e inaceptable… Ya sea en épocas de conflicto o posteriores a este o de presunta paz, las diversas formas y manifestaciones de la violencia contra la mujer son simultáneamente causas y consecuencias de discriminación, desigualdad y opresión”.

En tal sentido se llamó a los Estados Parte, a respetar, proteger y hacer efectivos los derechos humanos que se ponen en cuestión ante las situaciones de violencia hacia las mujeres. Sin embargo, este llamado no fue la razón para que las modificaciones penales cubanas, estuviesen en correspondencia con la sucesión de feminicidios lamentables en los que ya se enumeran varios nombres de cubanas.

Por su parte, las activistas de la sociedad civil independiente han asumido las riendas de proyectos llamados a un cambio, proyectos que buscan promover acciones para prevenir la violencia hacia la mujer.

A pesar de que el actual Código Penal cubano ha sido modificado varias veces, en ninguna se incluyó la denominación de la violencia en sus disimiles formas y la correspondiente sanción para estas. Tampoco el feminicidio figura de manera específica como una fase superior de la violencia, ni siquiera como una modalidad agravada dentro del asesinato.

Habiendo crecido las organizaciones y grupos de mujeres dentro de la isla, se había comenzado investigaciones sobre los feminicidios, y se alzaban voces contra la violencia hacia las mujeres. Sin embargo, hasta la fecha el feminicidio no es sancionado como un delito por las leyes cubanas.

Las amenazas de violencia son también violencia. Nos apropiamos de esta expresión, porque nos resulta difícil de entender, las razones por las que el legislador cubano continúa sin entender que la violencia requiere clasificación, para que sea tipificada por ley, y que el día en que esto suceda, se entenderá el feminicidio como un hecho altamente peligroso que pone en peligro constantemente la vida de las mujeres.

La violencia de la mujer puede ser directa, visible, invisible, entre otras tantas formas, y es importante que la Asamblea del Poder Popular cubano, encargada de las legislaciones, perciba el peligro de continuar por las ramas en aspectos tan importantes. Esta violencia directa es tan nociva, que se ejerce contra los derechos de identidad, de bienestar y de libertad, y justo dentro de esta se manifiesta el feminicidio, el maltrato, el desprecio, el acoso requieren de soluciones eficaces para que las mujeres cubanas viven en una sociedad que las valore y respete.

Sabemos que la violencia de género perdura, pese a las medidas legales, no obstante, el proceso de modernización social por el que las mujeres han sido reconocidas como sujetos de derechos obliga a que no se dilaten más los cambios precisos en las leyes penales, en Cuba.

El 2020 ha sido excepcionalmente convulso y muchos nombres de mujeres en el corto período de cinco meses, han disparado las alarmas respecto al feminicidio[1]. El que se hable del tema, no puede constituir una violencia en sí, lo es, el hecho de callarnos ante la avalancha de sucesos que van arrasando con las vidas humanas por razones de género.

A pesar de que el Código Penal cubano sanciona en su artículo 263 el asesinato, será importante que el capítulo III del Título VIII referido a los Delitos Contra La Vida y la Integridad Corporal, incluya, de manera expresa, el Feminicidio, como una de las figuras sancionables, ya que en ninguna de las modificaciones que sufrió el precitado Código, este elemento fue objeto de atención para los legisladores.


[1] El feminicidio se define como el asesinato de las mujeres perpetrado por los hombres por el solo hecho de ser mujeres y que tiene como base la discriminación de género.

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