La situación de la mujer en el ambiente laboral cubano

Por Deyni Terry.

En Cuba, gran parte de la actividad laboral de sus ciudadanos se realiza en un deteriorado espacio laboral. Trabajar en espacios inseguros influye en la salud, y en otras aristas de la vida de una gran parte de las personas. En este caso específico, nos referiremos al espacio laboral de a las mujeres cubanas.

Sabido es de todos, que los padecimientos físicos constituyen un hecho que limita las capacidades de quien las sufre. Sin embargo, no venimos a tratar únicamente los eventos que influyen en la salud física, los que han sido abordados desde los factores biológicos, socioculturales, o alimentarios; también consideramos que el ambiente laboral tiene otras expresiones que deben observarse cuidadosamente, como componente preventivo, más allá de la legislatura.

Regularmente, cuando se habla del escenario laboral, las personas se remiten desde su pensamiento a los aspectos que protegen la ventilación, el color de las paredes y los techos, la limpieza, las condiciones de los comedores y otras. Sin embargo, hay otros componentes en los espacios laborales que también debe tenerse en cuenta: las relaciones interpersonales entre los trabajadores.

En Cuba es conocido que sus ciudadanos deben trabajar en espacios ruidosos, violentos, saturados de olores desagradables, faltos de iluminación, con hacinamiento, poca higiene; escenario del que no está exenta la mujer cubana. En este espacio es donde lleva a cabo sus ocho horas diarias de trabajo.

En esta ocasión, no nos detendremos en los espacios físicos de dichos espacios, sino en los concernientes a los que afectan las relaciones interpersonales. En Cuba, las mujeres deben hacer frente a problemas como el acoso laboral, el hostigamiento sexual, a las malas relaciones interpersonales con los jefes, entre otros. Por lo tanto, es necesario que en todos los ambientes laborales se tengan en cuenta códigos de conducta que aseguren que otras personas en el ambiente laboral no incurran en actos de acoso sexual, violencia, maltratos psicológicos o físicos, etc., actos que vulneran los derechos de las mujeres.

Sumada a esta problemática en su ambiente laboral, muchas mujeres aún deben cumplir con sus labores en casa. En las mujeres cubanas se concentra una carga importante de la responsabilidad hogareña y del cuidado de los hijos y personas adultas mayores. Esta tarea se les ha impuesto socialmente, y es un reflejo de la desigualdad de género en la isla. Aparte de la carga domésticas, muchas mujeres que conviven con sus agresores están expuestas a abusos, violencia doméstica, física, entre otras vulneraciones. 

La psiquis y otros aspectos de la salud física y emocional deterioran la salud de las mujeres cubanas. Lo que pasa en casa influye en sus trabajos, y viceversa. En tanto nos que las mujeres puedan trabajar en espacios sanos y donde se sientan protegidas en sus hogares se estarán dando pasos por mejorar la situación de las mujeres en Cuba.

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