El derecho a la protección de la salud: un derecho de las mujeres cubanas

Por Daudy Hermelo.

Las mujeres cubanas tienen derecho a que accedan y reciban una salud de calidad. Así lo establece el artículo 72 de la Constitución de Cuba. Este artículo señala que “La salud pública es un derecho de todas las personas y es responsabilidad del Estado garantizar el acceso, la gratuidad y la calidad de los servicios de atención, protección y recuperación. El Estado, para hacer efectivo este derecho, instituye un sistema de salud a todos los niveles accesible a la población y desarrolla programas de prevención y educación, en los que contribuyen la sociedad y las familias”. Pese a lo señalado en este artículo, muchas mujeres cubanas sienten que su derecho a la salud en Cuba está desprotegido. En concreto, nos referimos al caso de unas mujeres cubanas que han sido víctimas de violencia obstétrica o aquellas que han recibido una mala atención médica por parte del personal de la salud pública.

La experiencia en la atención de salud pública que reciben muchas mujeres cubanas es lamentable. Se conocen casos de mujeres que por malas praxis médicas sus bebés han nacido muertos; otras que no reciben una atención médica oportuna y adecuada por parte del personal de la salud, y si la reciben a veces viene acompañada de indiferencia, palabras groseras, negligencias, etc.

Otras mujeres señalan que han visto afectadas áreas de su aparato reproductor femenino. Por estas malas prácticas, han visto afectada su deseo de convertirse en madres. El compromiso del Estado cubano, tal como se menciona en la Constitución, es asegurar que sus ciudadanas accedan a un servicio de salud pública de calidad.

Las mujeres que son víctimas de la negligencia del personal médico quedan afectadas física, psicológica y emocionalmente. Las mujeres cubanas deben ser tratadas como seres humanos. Retomando el tema de la violencia obstétrica podemos decir que en Cuba es un problema de salud pública bastante invisibilizado por las autoridades de la isla. No se puede normalizar este tipo de violencia hacia la mujer. Las mujeres cubanas no se merecen un trato irrespetuoso y ofensivo durante el parto y postparto. Son muestras claras de esta violencia aplicar una cesárea a una mujer sin anestesia pese a los gritos de dolor de la mujer, o que le corten la vagina sin su consentimiento, groserías, etc. 

En Cuba, para que las mujeres reciben una mejor atención en salud, el Estado cubano debe destinar más recursos materiales y humanos, mejorar las condiciones de trabajo, capacitar a su personal médica en la atención a los pacientes durante la atención del parto y el nacimiento. Será importante que el personal médico tome conciencia de los peligros que involucra la violencia obstétrica y de los cuidados que merecen las mujeres cubanas. De esta manera se llevarán a cabo acciones para mejorar el derecho a la salud de sus ciudadanas.

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